Gisela López, CEO de Norvil

Capítulo 8 28:34 04/05/2020

“Renovarse o morir”. Esto es lo que pensó Gisela López, CEO de Norvil, cuando se dio cuenta que la crisis del coronavirus estaba disminuyendo considerablemente la demanda de sus productos. La mayor parte de su fabricación se realiza fuera de España, muchos de sus clientes son tiendas y grandes cuentas ligadas al turismo y hostelería, y no tardaron en tomar conciencia de que algo debían hacer. Dada la situación, lo tuvieron claro: mascarillas y batas desechables.

“Renovarse o morir”. Esto es lo que pensó Gisela López, CEO de Norvil, cuando se dio cuenta que la crisis del coronavirus estaba disminuyendo considerablemente la demanda de sus productos. La mayor parte de su fabricación se realiza fuera de España, muchos de sus clientes son tiendas y grandes cuentas ligadas al turismo y hostelería, y no tardaron en tomar conciencia de que algo debían hacer. Dada la situación, lo tuvieron claro: mascarillas y batas desechables.

Si bien en la fabricación no están teniendo ningún problema, y el laboratorio que las ha revisado las ha homologado como producto sanitario, con la certificación oficial están encontrando alguna traba. “Ha habido mucho interés por parte de la administración y las organizaciones sindicales, pero a la hora de la verdad casi todos han sido poco operativos y no ha habido fluidez en la gestión”, relata. “Es un entorno muy cambiante y un mercado muy complicado en el que los precios suben constantemente y hay desabastecimiento”.

Con prácticamente de la mitad de su plantilla en ERTE, y la otra trabajando, Gisela López no oculta que una de sus grandes preocupaciones son sus trabajadores, “el saber si el negocio nos va a dar para mantener a todo el equipo, algo que me gustaría que sucediera”, confiesa. También le inquieta que se alargue en exceso la recuperación, ”sobre todo ahora que la empresa estaba levantando el vuelo, puesto que cada día te cambia el escenario”.

Optimista y decidida, reconoce que cada día se enfrenta con ilusión a lo que la jornada le pueda deparar, pero aun así es consciente de que el panorama que se presenta, especialmente en la región, no es demasiado alentador. “Van a cambiar un montón de cosas y habrá empresas que sufran por el camino e incluso lleguen a desaparecer”. También cree que la gestión de sus dirigentes hará que el Principado también sufra cuando finalice el estado de alarma. “Asturias no está preparada, la veo muy alejada en muchas cosas del resto de España”.