Juan Luis Fernández Martínez, Catedrático del Área de Matemática Aplicada de la Universidad de Oviedo

Capítulo 2 30:40 21/04/2020

Ingeniero de Minas de formación, matemático de adopción y con vocación de poeta, Juan Luis Fernández es catedrático del Área de Matemática Aplicada de la Universidad de Oviedo, institución que, a su modo de ver, no supo anticiparse a las consecuencias que traería el coronavirus. “Nadie pensaba que esta crisis sería tan profunda”, asegura el catedrático, quién también confiesa que él sí que la veía venir. “Este segundo cuatrimestre estaba impartiendo clases prácticas en Gijón, y hace tiempo les hable a mis alumnos de esta pandemia, y todos me miraron como si fuera un marciano”.

Ingeniero de Minas de formación, matemático de adopción y con vocación de poeta, Juan Luis Fernández es catedrático del Área de Matemática Aplicada de la Universidad de Oviedo, institución que, a su modo de ver, no supo anticiparse a las consecuencias que traería el coronavirus. “Nadie pensaba que esta crisis sería tan profunda”, asegura el catedrático, quién también confiesa que él sí que la veía venir. “Este segundo cuatrimestre estaba impartiendo clases prácticas en Gijón, y hace tiempo les hable a mis alumnos de esta pandemia, y todos me miraron como si fuera un marciano”.

Consciente de que habrá un antes y un después tras la crisis sanitaria en la que aún se encuentra inmerso el país, confía en que la nueva etapa venga acompañada principalmente de mejoras tecnológicas en la región, en especial en la zona rural. “Yo vivo a apenas cuatro kilómetros de Oviedo y hasta hace poco tiempo no disponíamos de los medios adecuados. Poder tener Internet de alta velocidad abre muchas perspectivas de trabajo en la región”, asegura Fernández, quien también apuesta por la estrecha colaboración entre organizaciones, empresas e instituciones. Siempre lo ha hecho. “En el año 94 entré en la Universidad, era de los pocos que por entonces investigaba y siempre dije que la colaboración público-privada era fundamental”, comenta antes de asegurar que, en su opinión, la Universidad debe abrirse, debe modernizarse y, además, debe cambiar en algunos aspectos. “Debíamos habernos expandido, pero reaccionamos tarde y, en ocasiones, frívolamente”.

Muchos, especialmente los más jóvenes de la sociedad, en ocasiones se preguntan y se han preguntado acerca de la utilidad de las matemáticas en el día a día. Pues bien, son fundamentales para entender muchas cosas, entre ellas, la pandemia de coronavirus. Otra cosa es que se les haga caso. “Llevamos muchos años trabajando en temas de optimización, ingeniería inversa y análisis de incertidumbre. Siempre trabajamos con incertidumbre, pero creo que, desgraciadamente, en esta crisis no se hizo y ahora no se ponen de acuerdo con los datos”, se lamenta el catedrático. «Me parece una vergüenza y no estamos para eso», afirma, aunque aún no es tarde para nuestros dirigentes. “El mayor grado de inteligencia es dejarse asesorar, y los políticos han de saber rodearse de gente que sabe más que ellos”.

En su opinión, tres han sido las claves que han propiciado que lleguemos a esta situación de alerta sanitaria. “No se hicieron test masivos al principio, no se apostó por el uso de las mascarillas, algo que en mi opinión es terrible; y no nos anticipamos al problema, ningún país europeo del entorno lo hizo, y es preocupante”, sentencia. El papel de la OMS tampoco sale muy bien parado. Fue deplorable, creo que tiene razón Trump, presidente de Estados Unidos, cuando dice que infringieron todo tipo de alarmas. También los chinos mintieron”.

Dicen que “nunca es tarde si la dicha es buena” y por ello, confía en que esta situación desemboque en una mayor apuesta por la docencia y la investigación. “Si no impulsamos el talento y la investigación, nunca seremos un país desarrollado”, sentencia Fernández, quien cree tener la fórmula del éxito: efectividad, talento y terminar con las burocracias.